Hay coches que se convierten en leyenda por una combinación de factores exquisita: son compactos, ligeros, asequibles – o razonablemente asequibles para lo que proponen – y tienen una arquitectura que transforma por completo su manera de conducir. El Toyota MR2 fue uno de ellos. Ahora todo apunta a que Toyota está trabajando en su regreso y que lo hará con una receta poco común fuera de los fabricantes de superdeportivos que todos conocemos: motor en posición central, un nuevo cuatro cilindros turbo y una puesta a punto nacida directamente en competición.