Europa ha entendido que para que los vehículos eléctricos se conviertan en el estándar de movilidad, es imprescindible crear una red de recarga que sea extensa, funcional y accesible para todos. No se trata sólo de instalar cargadores en autopistas o grandes superficies, sino de pensar en aquellos ciudadanos que no tienen la posibilidad de instalar un punto de carga en su domicilio.